domingo 4
no tengo por qué seguir así: escondiéndote mi furia contaminando mi magia con tus peligrosos tropiezos a las cinco de la tarde voy por la calle, como siempre mirándome internamente hirviendo lentamente, haciendo ebullición tu mirada me dice que no y mientras construís tus castillos destruís mis ladrillos, los ladrillos de los que alguna vez fuiste protector necesito que entiendas mi dolor, mi muerte interna porque nunca decimos nada y mi red poco a poco se va rasgando se rasgan mis redes se desatan mis nudos y como siempre salgo perdiendo yo a las diez de la mañana en una plaza cercana hay alguien respirando rápido y llorando desesperadamente