isa

en la tristeza y nostalgia de los manteles bordados,
en las baldosas grises que forman el piso del cementerio,
en las tardes de té y ta-te-ti en una pizarra con tizas y botones,
en la caja de juguetes que daba vuelta cada vez que iba a tu casa,
en las siestas de sábanas de menta y vasos de gaseosa,
en las duchas indias y las remeras manchadas con barro,
en las competencias de bolitas y la lata triunfal,
en los bizcochuelos y las vainillas con dulce de leche,
en las cortinas blancas con las que me envolvía jugando,
en los dibujos que te hice hace años y todavía están pegados en la heladera,
entre la radio y la televisión,
en los súbitos mordiscos de la tortuga que dormía en la piedra,
en la complejidad de mis pensamientos con una mente todavía feliz y niña,
en los chirriantes vaivenes de los columpios de la plaza de enfrente,
en cada vuelta dada a la misma,
en el sega que nunca pude arreglar y los cassettes tirados,
en las botellas vacías y los sobres que dejaban los reyes magos,
en el arbolito con luces puntiagudas que ya hemos dejado de armar,
en las excavaciones arqueológicas en el patio de tierra,
en los domingos entregando flores a un par de difuntos y las rosas que todavía le dejo a una persona que no conozco,
en la colección de revistas y discos que no quería dejar al final del domingo,
en mi admiración ya extinta hacia mis primas,
en los pijamas y camisones hechos a mano,
en las crisis existenciales de ventanas verdes,
en la estrella que flotaba por mi habitación cuando me cantabas para dormir,
en las novedades de cada vez que levantás el teléfono,
en tu insistencia en querer que sea lo que siempre soñaste para vos,
en tu emoción por aprender cosas nuevas,
en el olor a pólvora de los años nuevos en los que no podías contener tu llanto,
en las copas de vidrio y juegos de té que siempre te reclamé divertidamente,
en todo a lo que has renunciado,
en mis lágrimas desconsoladas pensando en tu muerte,
en tu vitalidad pasada,
en tu cansancio presente,
en tu preocupación incondicional por mi bienestar,
en tus manos acomodándome el cuello de la camisa,
en tu sillón y tus agujas de tejer, como un perfecto cliché,
en tu pasión por hacer nudos con lana para formar un abrigo,
en tu fascinación por juntar telas con un hilo,
en todos tus errores, que nos destrozaron,
en tu cariño esperándome cuando llego:

en todo eso pienso, en todo eso voy a pensar cuando ya no estés, cuando la realidad tenga que romper a patadas el candado de las rejas de casa. cuando yo tenga que ser la que deje las flores.

tan difícil de tragar y digerir en mi mente, pero muy volátil en el papel. no es complicado escribir que algún día te vas a ir cuando ahora te abrazo como si nos quedara un futuro infinito, entre tus abrigos y mis palabras poco adecuadas, entre los retazos de la hermosa infancia que tejiste para mí.

Comentarios

Entradas populares de este blog

mayo