rosácea momentánea
vuelvo a sentir cómo me relajo en la pesadez de los veranos pasados. cómo se hunde el colchón de mi cama y limito mis pasos, mis excursiones, mis lazos. cómo duermo indefinidamente hasta que el hartazgo y el hastío me abren forzadamente los párpados. cómo desperdicio los días en llantos, en cantos muertos, en álgidos desvelos, en planes y previsiones para advenimientos inevitables a los que después alejo porque: no, no me atrevo. entiendo que mis piezas están bien colocadas, pero hay una parte del gráfico de pastel con referencias incompletas: en el exterior son desconocidas y grises, en el interior son azules y secretas. quisiera poder sacarlas, pero hay una presión exterior y un prejuicio colectivo que las ata y mantiene quietas. se revuelven y retuercen internamente, pero nunca se mueven; se deforman y queman por fuera, pero nunca se liberan. entretanto sigo tomando duchas infinitas, fingiendo estar dormida, maquillándome con falsa autoestima, aparentando estar en calma, e...