humor vítreo
las cosas buenas llegan:
vienen cruzando desde la otra vereda,
las siento en el calor de una tez ártica,
suben helándome la nariz,
se asoman por unos ojos cristalinos,
empañan mi ventana a la madrugada,
enrojecen mis pómulos y
desatan los puños de mi campera.
y las telas vuelan sobre mi cara
sólo para esconder verdades obvias,
protegerme de los juicios amigos
y arremangar mis pestañas,
mi fascinación por toda su cultura
y lo terrible que esconde.
las cosas buenas llegan:
vienen en forma de temporal,
rebalsan las canaletas,
se meten por la ventana a la madrugada.
son tan brillantes que queman
la madera del techo y forman goteras,
gotean sobre mi almohada
y cuando duermo siento las lágrimas,
¿habré calcado otra vez el film?
pero abro los ojos y es luz,
todo es luz.
y no puedo esperar a perderme
para ver en dónde caigo esta vez:
si en retazos morados o
en estampados minimalistas, porque
los seres que quiero son especiales.
sólo velo por ese enfoque
inmiscuyéndose en mi interior.
tengo todo para mostrar,
duelos en exhibición:
he entregado tanto que
mi concepto de cariño es difuso,
subjetivo, obtuso, vago;
si gane o pierda,
las ganancias son glaciares al sol,
las pérdidas un azar subjetivo y mental,
y no importa cuál toque:
si quiero, siempre gano.
y la paz está ahí
con sus ojos marcianos
mirándonos burlona
detrás de un cristal imaginario
y es tan fácil
tan extremadamente fácil
sólo dar un paso adelante
cerrar los ojos al contacto
ceder el paso
tirarse al río
y destrozar
la estatua del tirano interno
para ver como el exterior
no es más que una hoja de calcar introspectiva
un paisaje de papel film
plastilina transparente
humor vítreo.
vienen cruzando desde la otra vereda,
las siento en el calor de una tez ártica,
suben helándome la nariz,
se asoman por unos ojos cristalinos,
empañan mi ventana a la madrugada,
enrojecen mis pómulos y
desatan los puños de mi campera.
y las telas vuelan sobre mi cara
sólo para esconder verdades obvias,
protegerme de los juicios amigos
y arremangar mis pestañas,
mi fascinación por toda su cultura
y lo terrible que esconde.
las cosas buenas llegan:
vienen en forma de temporal,
rebalsan las canaletas,
se meten por la ventana a la madrugada.
son tan brillantes que queman
la madera del techo y forman goteras,
gotean sobre mi almohada
y cuando duermo siento las lágrimas,
¿habré calcado otra vez el film?
pero abro los ojos y es luz,
todo es luz.
y no puedo esperar a perderme
para ver en dónde caigo esta vez:
si en retazos morados o
en estampados minimalistas, porque
los seres que quiero son especiales.
sólo velo por ese enfoque
inmiscuyéndose en mi interior.
tengo todo para mostrar,
duelos en exhibición:
he entregado tanto que
mi concepto de cariño es difuso,
subjetivo, obtuso, vago;
si gane o pierda,
las ganancias son glaciares al sol,
las pérdidas un azar subjetivo y mental,
y no importa cuál toque:
si quiero, siempre gano.
y la paz está ahí
con sus ojos marcianos
mirándonos burlona
detrás de un cristal imaginario
y es tan fácil
tan extremadamente fácil
sólo dar un paso adelante
cerrar los ojos al contacto
ceder el paso
tirarse al río
y destrozar
la estatua del tirano interno
para ver como el exterior
no es más que una hoja de calcar introspectiva
un paisaje de papel film
plastilina transparente
humor vítreo.
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