tercipelo rojo

si te excitan los lujos,
los altares revestidos de sudor evaporado,
las ropas rebajadas con joyas falsas,
un traje que combine con tu encanto.

si te gusta callar y sonreír,
para estrellarte contra la vereda,
para anunciar las buenas nuevas
a quienes tenemos mucho para decir.

si te vas, errante, el día amarillo,
dejando una escena del crimen:
sangre sobre la madera,
seguida por pies descalzos
y olfateada por narices frías.

si te reís detrás de las paredes
y abrazás al amor al pasar por la puerta,
alejate, escapá, no la abras jamás:
una dama y un perro están llorando detrás.

si no sos lo que la pluma despeinada creía,
supongo que todo fue un reflejo de
las colchas colgantes que cubrían tu cama,
y el almohadón en el que solía dormir
para protejerse de los monstruos
que no pudiste atrapar.

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