próxima centauri
te prometo que un día el agua estará dulce, bien dulce. y vamos a sentir que salimos de nuestros cuerpos.
cuando llevés tu voz a tu nariz y resuene colorida, rosada por el frío, todo va a estar mejor.
cuando tus pestañas goteen júbilo y tu viente refleje la luz en la arena, todo estará resuelto.
cuando sientas el piso suave y la piel temblándote impulsiva, el secreto se habrá fundido.
el mundo puede cobrar sentido si entendés que lo más importante de tu vida transcurre entre una tarde calurosa y una noche crepitante, nublada, espumosa y gaseosa. entre tu voz emisora y el oído receptor.
me encuentro muchas veces contemplando el bucle, hipnotizada, obnubilada. es que observarlo mucho tiempo es entregarte a la ceguera. inhalar sus reminentes es simplemente condensarse, condenarse.
por eso, te pido: no seamos personas ciegas, de esas que cortan la carne, el plato y la mesa del comedor. de esas que transmiten el dolor por conducción.
diluí tus miedos y todo será como una infancia tierna. será acostarte en tu cama con la vida cansada, y abandonar el cuerpo con grandes expectativas, sonriéndole a la persona en la que sabés que te has convertido.
cuando llevés tu voz a tu nariz y resuene colorida, rosada por el frío, todo va a estar mejor.
cuando tus pestañas goteen júbilo y tu viente refleje la luz en la arena, todo estará resuelto.
cuando sientas el piso suave y la piel temblándote impulsiva, el secreto se habrá fundido.
el mundo puede cobrar sentido si entendés que lo más importante de tu vida transcurre entre una tarde calurosa y una noche crepitante, nublada, espumosa y gaseosa. entre tu voz emisora y el oído receptor.
me encuentro muchas veces contemplando el bucle, hipnotizada, obnubilada. es que observarlo mucho tiempo es entregarte a la ceguera. inhalar sus reminentes es simplemente condensarse, condenarse.
por eso, te pido: no seamos personas ciegas, de esas que cortan la carne, el plato y la mesa del comedor. de esas que transmiten el dolor por conducción.
diluí tus miedos y todo será como una infancia tierna. será acostarte en tu cama con la vida cansada, y abandonar el cuerpo con grandes expectativas, sonriéndole a la persona en la que sabés que te has convertido.
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