Máquinas

vi plumas de ángel cayendo, brillaban con la luz, pasaron por detrás del humo de cigarrillo que exhalaban las sombras con las que me senté a charlar. estaba muy triste. me fui con un nuevo hueco en el alma, se despertó el viejo sentimiento de angustia sofocante.

caminé con la mente dada vuelta, me estaba matando, casi se me escapa una lágrima en el medio de la calle (un desastre).
me fui a dormir sin pensar en nada, sin leer, sin llorar, sin soñar. me fui a dormir y al otro día me desperté, como si fuera un robot.
a las tres de la tarde todos estaban durmiendo, y me caí otra vez por el precipicio aunque sólo estaba sentada en las escaleras. después me senté en el techo y mire como los autos pasaban por la calle, miré a los chicos jugando en la plaza, miré al vecino de enfrente lavando el auto y a la señora de la otra cuadra que volvía de comprar. todos haciendo sus vidas y yo ahí, mirando.
todas las personas son tan perfectas cuando las miro... como si no tuvieran problemas, como si siempre fueran felices. como si fueran máquinas, porque nunca los vi llorar en la calle, ni sentarse en el techo, tampoco he escuchado lo que piensan de sí mismos cuando se miran al espejo. y tal vez es en eso en lo que estoy fallando.
capaz los demás también piensan que siempre soy feliz o que no tengo problemas porque no me vieron esa vez que lloré en la calle, ni tampoco estuvieron ahí cuando me senté en el techo, y definitivamente no escuchan lo que pienso de mí misma cuando me miro al espejo. y tal vez es en eso en lo que están fallando.

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