Entradas

próxima centauri

te prometo que un día el agua estará dulce, bien dulce. y vamos a sentir que salimos de nuestros cuerpos. cuando llevés tu voz a tu nariz y resuene colorida, rosada por el frío, todo va a estar mejor. cuando tus pestañas goteen júbilo y tu viente refleje la luz en la arena, todo estará resuelto. cuando sientas el piso suave y la piel temblándote impulsiva, el secreto se habrá fundido. el mundo puede cobrar sentido si entendés que lo más importante de tu vida transcurre entre una tarde calurosa y una noche crepitante, nublada, espumosa y gaseosa. entre tu voz emisora y el oído receptor. me encuentro muchas veces contemplando el bucle, hipnotizada, obnubilada. es que observarlo mucho tiempo es entregarte a la ceguera. inhalar sus reminentes es simplemente condensarse, condenarse. por eso, te pido: no seamos personas ciegas, de esas que cortan la carne, el plato y la mesa del comedor. de esas que transmiten el dolor por conducción. diluí tus miedos y todo será como una infan...

este pueblo es tan chico

este pueblo es tan chico que los volantes pegados en el centro vuelan hasta mi casa. tan chico que no deja lugar al misterio, porque todo se sabe, todo se dice, todo se conoce si es que se decide disfrutar la existencia. este pueblo es tan chico que se siente como hablar en una habitación vacía, en donde el eco hace estruendos y tus palabras viajan por todo el lugar. tan chico que los lagos y las montañas de las afueras nos vigilan bien de cerca, y las aguas contienen una pequeñísima parte de la piel de todas las personas que viven acá, aquella que se nos sale de los hombros cuando nos quemamos con el sol. este pueblo es tan chico que el parque ya ha oído cantar a la mitad de la población, y las jarillas del campo seguramente escucharon varias veces nuestros susurros, y el crujir de los troncos ardientes. tan chico que he pasado por al lado de toda la gente. este pueblo es tan chico que lo diferente es controversial y lo revolucionario un pecado mortal. tan chico que u...

levantate, ya es de día.

los perros afuera las luces prendidas los autos errantes una madrugada oscilando entre las agujas de un reloj con un centro palpitante, y manantiales de aguas termales que se te inyectan en la dermis, te renuevan la sangre; es como tomar sol desde adentro. es como llenarse de un cariño extraño, uno que no es humano. sin embargo, un cariño que grita tierra y exhala aire puro, y te refresca los huesos con un viento que te resquebraja la piel pero te abre los ojos. cuando me distraigo de la vista que me ofrencen los hermosos puentes, del calor que me dan las hierbas, me doy cuenta de como el asfalto le quita lo verde al pueblo y las luces iluminan los descampados y las pocas calles de tierra que quedan. se llevan la tierra y te dejan un camino de baldosas flojas. levantate, ya es de día.

entre turbulencias íntimas. entre el aire azulado. entre el gas elevándose por los adoquines. entre el peso de la realidad objetiva. entre el paisaje que se va difuminando. entre un rayo proyectado que lo atraviesa. entre el vestigio del horror. entre el entumecimiento primario. entre la mente irracional. entre el juego invisible. entre la luz blanca y el amanecer rosáceo. entre la tiza y la memoria. entre el oficio y el dolor. entre los ojos y los párpados. entre las sábanas cremosas. entre cortinas finas. entre tazas calientes. entre pieles doradas. entre algodón y vaho. entre tus cejas. entre cuello y sol. entre mi canto y tu emoción. entre todo eso: mi calma, mi alma, el néctar ámbar.

Celia

¿no ves? ¿no ves la luz que sale de sus grietas? ¿el brillo rojo que corre al cortarse la piel? ¿el manto negro durmiendo en su espalda? ¿sus dedos pálidos rozando la cuerda? ¿sus pies yendo a la liberación? ¿el mar helándole las piernas? ¿el temblor en sus labios? ¿su paso inestable? ¿sus ojos vidriosos? ¿su pecho agitado? ¿su alma diáfana?

las cartas

Suspirás con hartazgo porque vivís respirando aire pesado, concentrado en una casa en la que ya llevás demasiados años y que, por derecho, es tuya. Me mirás muy atentamente para la cantidad de pastillas que tenés en tu sistema, y sos muy inteligente para este mundo, por eso es que nunca alguien te dejó mostrarlo. Tus palabras se renuevan cada vez te veo y me parecés increíble, casi tanto como la gigantesca colección de libros que tenés repartida por todos los estantes de la casa y de tu mente. Si tan sólo tus pies no te traicionaran en cada paso, si tus tobillos pudiera soportar el peso de esas cartas, si tu mente no se diera vuelta de un lado al otro en el lapso de unos meses y pudiera, simplemente, mantener el espectro constante: podrías comerte el mundo. Si no hubieras dejado a los perros destrozarte las ropas quizá hoy tendrías el mundo en tus manos, el rosario lejos de la habitación, tus ojos un poco más brillantes. Te veo y me destrozo, porque entre tanta agua turbia veo,...

19 nov. 2017

Llueve afuera, llueve adentro de casa, llueve dentro mío. Llueve en todos lados, no tengo paragüas, y estas botas no sirven de mucho. Llueve porque creí que hoy nos veríamos y al final, y como siempre, no nos vimos. Llueve porque no siento estar haciendo lo correcto. Llueve porque te extraño. Y yo que me sentía tan diferente por andar derramando dos lágrimas y vistiéndome de negro con un luto inexistente. Me creía la víctima de todo esto por sufrir y por odiarme, y al final me destruí.