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rosácea momentánea

vuelvo a sentir cómo me relajo en la pesadez de los veranos pasados. cómo se hunde el colchón de mi cama y limito mis pasos, mis excursiones, mis lazos. cómo duermo indefinidamente hasta que el hartazgo y el hastío me abren forzadamente los párpados. cómo desperdicio los días en llantos, en cantos muertos, en álgidos desvelos, en planes y previsiones para advenimientos inevitables a los que después alejo porque: no, no me atrevo. entiendo que mis piezas están bien colocadas, pero hay una parte del gráfico de pastel con referencias incompletas: en el exterior son desconocidas y grises, en el interior son azules y secretas. quisiera poder sacarlas, pero hay una presión exterior y un prejuicio colectivo que las ata y mantiene quietas. se revuelven y retuercen internamente, pero nunca se mueven; se deforman y queman por fuera, pero nunca se liberan. entretanto sigo tomando duchas infinitas, fingiendo estar dormida, maquillándome con falsa autoestima, aparentando estar en calma, e...

isa

en la tristeza y nostalgia de los manteles bordados, en las baldosas grises que forman el piso del cementerio, en las tardes de té y ta-te-ti en una pizarra con tizas y botones, en la caja de juguetes que daba vuelta cada vez que iba a tu casa, en las siestas de sábanas de menta y vasos de gaseosa, en las duchas indias y las remeras manchadas con barro, en las competencias de bolitas y la lata triunfal, en los bizcochuelos y las vainillas con dulce de leche, en las cortinas blancas con las que me envolvía jugando, en los dibujos que te hice hace años y todavía están pegados en la heladera, entre la radio y la televisión, en los súbitos mordiscos de la tortuga que dormía en la piedra, en la complejidad de mis pensamientos con una mente todavía feliz y niña, en los chirriantes vaivenes de los columpios de la plaza de enfrente, en cada vuelta dada a la misma, en el sega que nunca pude arreglar y los cassettes tirados, en las botellas vacías y los sobres que dejaban los rey...

próxima centauri

te prometo que un día el agua estará dulce, bien dulce. y vamos a sentir que salimos de nuestros cuerpos. cuando llevés tu voz a tu nariz y resuene colorida, rosada por el frío, todo va a estar mejor. cuando tus pestañas goteen júbilo y tu viente refleje la luz en la arena, todo estará resuelto. cuando sientas el piso suave y la piel temblándote impulsiva, el secreto se habrá fundido. el mundo puede cobrar sentido si entendés que lo más importante de tu vida transcurre entre una tarde calurosa y una noche crepitante, nublada, espumosa y gaseosa. entre tu voz emisora y el oído receptor. me encuentro muchas veces contemplando el bucle, hipnotizada, obnubilada. es que observarlo mucho tiempo es entregarte a la ceguera. inhalar sus reminentes es simplemente condensarse, condenarse. por eso, te pido: no seamos personas ciegas, de esas que cortan la carne, el plato y la mesa del comedor. de esas que transmiten el dolor por conducción. diluí tus miedos y todo será como una infan...

este pueblo es tan chico

este pueblo es tan chico que los volantes pegados en el centro vuelan hasta mi casa. tan chico que no deja lugar al misterio, porque todo se sabe, todo se dice, todo se conoce si es que se decide disfrutar la existencia. este pueblo es tan chico que se siente como hablar en una habitación vacía, en donde el eco hace estruendos y tus palabras viajan por todo el lugar. tan chico que los lagos y las montañas de las afueras nos vigilan bien de cerca, y las aguas contienen una pequeñísima parte de la piel de todas las personas que viven acá, aquella que se nos sale de los hombros cuando nos quemamos con el sol. este pueblo es tan chico que el parque ya ha oído cantar a la mitad de la población, y las jarillas del campo seguramente escucharon varias veces nuestros susurros, y el crujir de los troncos ardientes. tan chico que he pasado por al lado de toda la gente. este pueblo es tan chico que lo diferente es controversial y lo revolucionario un pecado mortal. tan chico que u...

levantate, ya es de día.

los perros afuera las luces prendidas los autos errantes una madrugada oscilando entre las agujas de un reloj con un centro palpitante, y manantiales de aguas termales que se te inyectan en la dermis, te renuevan la sangre; es como tomar sol desde adentro. es como llenarse de un cariño extraño, uno que no es humano. sin embargo, un cariño que grita tierra y exhala aire puro, y te refresca los huesos con un viento que te resquebraja la piel pero te abre los ojos. cuando me distraigo de la vista que me ofrencen los hermosos puentes, del calor que me dan las hierbas, me doy cuenta de como el asfalto le quita lo verde al pueblo y las luces iluminan los descampados y las pocas calles de tierra que quedan. se llevan la tierra y te dejan un camino de baldosas flojas. levantate, ya es de día.

entre turbulencias íntimas. entre el aire azulado. entre el gas elevándose por los adoquines. entre el peso de la realidad objetiva. entre el paisaje que se va difuminando. entre un rayo proyectado que lo atraviesa. entre el vestigio del horror. entre el entumecimiento primario. entre la mente irracional. entre el juego invisible. entre la luz blanca y el amanecer rosáceo. entre la tiza y la memoria. entre el oficio y el dolor. entre los ojos y los párpados. entre las sábanas cremosas. entre cortinas finas. entre tazas calientes. entre pieles doradas. entre algodón y vaho. entre tus cejas. entre cuello y sol. entre mi canto y tu emoción. entre todo eso: mi calma, mi alma, el néctar ámbar.

Celia

¿no ves? ¿no ves la luz que sale de sus grietas? ¿el brillo rojo que corre al cortarse la piel? ¿el manto negro durmiendo en su espalda? ¿sus dedos pálidos rozando la cuerda? ¿sus pies yendo a la liberación? ¿el mar helándole las piernas? ¿el temblor en sus labios? ¿su paso inestable? ¿sus ojos vidriosos? ¿su pecho agitado? ¿su alma diáfana?